sábado, 28 de agosto de 2010

Musulmanes


Mensaje vaticano a los musulmanes al final del Ramadán

Queridos amigos musulmanes:

1. Id al-Fitr, que concluye el Ramadán, constituye, una vez más, una ocasión propicia para transmitiros los deseos amistosos de serenidad y de alegría del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

A lo largo de este mes, estáis comprometidos en rezar, ayunar, ayudar a los más necesitados y fortalecer las relaciones de parentesco y amistad. ¡Dios no dejará de recompensar estos esfuerzos!

2. Me alegro también de saber que creyentes de otras religiones, sobre todo cristianos, están espiritualmente cercanos a vosotros en estos días, como muestran los encuentros amistosos que a menudo dan lugar también a intercambios de carácter religioso. Me complace también pensar que este Mensaje podrá ser una contribución positiva a vuestras reflexiones.

3. El tema propuesto este año por el Consejo Pontificio, Cristianos y Musulmanes: juntos para vencer la violencia interconfesional, está, por desgracia, de actualidad, al menos en algunas regiones del mundo. El Comité Mixto para el Diálogo del Consejo Pontificio y del Comité Permanente de al-Azhar para el Diálogo entre las Religiones Monoteístas lo había escogido también como tema de estudio, reflexión e intercambio con motivo de su última reunión anual (El Cairo, 23-24 de febrero de 2010). Permitidme compartir con vosotros algunas de las conclusiones publicadas al final de ese encuentro.

4. Entre las causas de la violencia entre creyentes se encuentra la manipulación de la religión con fines políticos u otros; la discriminación basada en la etnia o en la identidad religiosa; las divisiones y las tensiones sociales. La ignorancia, la pobreza, el subdesarrollo, la injusticia son todavía fuentes directas o indirectas de violencia entre las comunidades religiosas, pero también en el interior de las mismas. ¡Que las autoridades civiles y religiosas puedan aportar su contribución para remediar tantas situaciones para el bien común de toda la sociedad! ¡Que las autoridades civiles puedan hacer valer la superioridad del derecho garantizando una verdadera justicia para arrestar a los autores y a los promotores de la violencia!

5. Importantes recomendaciones figuran también en este texto: abrir nuestros corazones al perdón mutuo y a la reconciliación, para una coexistencia pacífica y fructífera; reconocer lo que tenemos en común y respetar las diferencias, como base de una cultura de diálogo; reconocer y respetar la dignidad y los derechos de cada ser humano, sin ninguna distinción basada en la etnia o la afiliación religiosa; necesidad de promulgar leyes justas que garanticen la igualdad fundamental entre todos; importancia de la educación al respeto, al diálogo y a la fraternidad en los diversos ámbitos educativos: en casa, en la escuela, en las iglesias y las mezquitas. Así podremos contrarrestar la violencia confesional y promover la paz y la armonía entre las diversas comunidades religiosas. La enseñanza de los líderes religiosos, pero también los manuales escolares que tienen la preocupación de presentar las religiones de una manera objetiva, revisten, como la enseñanza en general, una importancia decisiva en la educación y la formación de las jóvenes generaciones.

6. ¡Espero que estas consideraciones, así como las reacciones que susciten entre vosotros y con vuestros amigos cristianos, puedan contribuir a la continuación de un diálogo cada vez más respetuoso y sereno, sobre el que invoco las bendiciones de Dios!


CIUDAD DEL VATICANO, viernes 27 de agosto de 2010 (ZENIT.org).-