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Doce criterios para orientar el diálogo y la reflexión sobre la Teología India



Los pueblos originarios como aportantes desde la pluralidad de culturas a "las semillas del verbo".

CELAM

Previo al V Simposio de Teología India del CELAM (San Cristóbal de las Casas, México)
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CRITERIOS PARA CONTINUAR LA REFLEXIÓN

SOBRE LA TEOLOGÍA INDIA

Del 14 al 17 de octubre de 2014, tendrá lugar en mi diócesis, San Cristóbal de Las Casas, el V Simposio de Teología India, con el tema “Revelación de Dios y Pueblos Originarios”. Se trata de un paso más en el camino de diálogo entre pastores y especialistas de la Teología India, en el camino de profundización de los contenidos doctrinales de la misma, para avanzar en su clarificación a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia.

Después de una ardua reflexión sobre estos muchos años de camino, he querido poner por escrito algunos “criterios” básicos que, a mi parecer, se habrían de tener en cuenta, para poder proseguir con frutos en este camino de reflexión y profundización. Los ha revisado la Congregación para la Doctrina de la Fe, los ha precisado y completado, y me ha pedido que los difunda.

1. “La teología es la reflexión científica sobre la revelación divina que la Iglesia acepta como verdad salvadora universal por medio de la fe” (COMISION TEOLOGICA INTERNACIONAL, La Teología hoy, perspectivas, principios y criterios, n. 5). La inmensidad de la revelación es captada por el hombre en diferentes formas que dan lugar a múltiples teologías, todas al servicio de la única verdad de Dios. Hay una diversificación de estilos teológicos por la influencia externa de las otras ciencias y de otras circunstancias culturales. Como resultado, hoy coexisten distintas formas de pensamiento en los campos centrales de la teología católica. Hay, respecto a la práctica de la teología, una multiplicidad cada vez más creciente de temas, lugares, instituciones, intenciones, contextos e intereses, y una nueva apreciación de la pluralidad y variedad de culturas. En este variado contexto de la teología católica actual, la Teología India encuentra también su lugar, método, sujeto y objeto específico. Los pueblos indígenas no piensan en base a raciocinios especulativos, sino que su modo cultural es más simbólico, mítico, figurativo, concreto y contemplativo. Su interés fundamental es coadyuvar a una vida más digna y plena de los pueblos originarios y no tanto elaborar tratados.

2. La inspiración original de la Teología India no puede ser otra que la revelación, presente en la Sagrada Escritura y en la Tradición, interpretada con autoridad por el Magisterio eclesiástico. Y desde esta plataforma esencial, va a la búsqueda de las “Semillas del Verbo” posiblemente presentes en los mitos, ritos, símbolos, sueños y tradiciones de los pueblos originarios, que no son simples cuentos, leyendas o fábulas, sino que son acercamientos a realidades trascendentales.

3. El fundamento irrenunciable de nuestra fe católica es que hay un solo Dios creador, Padre y Señor del cosmos y de la humanidad. Hay un único Redentor de todos, Jesucristo, el Hijo eterno del Padre, quien dio la vida por nosotros, para que tengamos vida en abundancia. Hay un Espíritu Santo, que actúa de muchos modos, visibles e invisibles, en la historia de la humanidad y en el cosmos. Creemos que la revelación definitiva del plan salvífico de Dios se nos ha manifestado en Jesucristo, quien sigue vivo y actuante en los pueblos. En la Iglesia Católica subsisten todos los medios de salvación que Jesús dejó para la vida de los pueblos, “si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad” (LG 8).

4. El canon de los libros revelados, del Antiguo y del Nuevo Testamento, ya ha sido fijado por el Magisterio de la Iglesia y no hay más libros que tengan el mismo valor de revelación normativa divina para la Iglesia. Muchos elementos contenidos en los libros sagrados de los pueblos indígenas podrían ser considerados como preparación al Evangelio. Labor de la Teología India es descubrir qué elementos de las culturas indígenas corresponden a esta categoría.

5. El descubrir las “Semillas del Verbo” en estas culturas, sirve para ayudar a estos pueblos a alcanzar la plenitud de la revelación en Jesucristo, único camino de vida. Por su lado, los pueblos indígenas nos pueden ayudar a tener una percepción más vivencial de la verdad divina revelada en Cristo.

6. Jesucristo es el Logos en su totalidad, el único Salvador, cuya presencia se puede descubrir en muchos elementos de las culturas de los pueblos indígenas, del modo que sólo Dios conoce, pues “cuanto hay de bueno y verdadero entre ellos, la Iglesia lo juzga como una preparación al Evangelio y otorgado por quien ilumina a todos los hombres para que al fin tengan la vida” (LG 16). Dios ha estado presente en América desde antes de la evangelización; pero esta presencia de Dios está mezclada con elementos humanos de imperfección y de pecado, como en todas las culturas. Nuestro servicio teológico y pastoral implica reconocer, valorar y difundir la sabiduría de estos pueblos, así como también elevar, purificar, llevar a su desarrollo y madurez lo que Dios sembró en ellos, siempre guiados por la Palabra de Dios.

7. Para hacer Teología India católica, así como es necesario guiarnos por la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, también es necesario escuchar a los mismos indígenas y a los agentes de pastoral que conviven con ellos, para que expliquen a los no indígenas el por qué y el cómo de sus mitos y ritos, y así tener información confiable, antes de emitir un juicio. Un mito no puede ser propuesto a priori como “Semilla del Verbo”, sino después de un discernimiento.

8. Aunque si por su naturaleza la Teología India parece esencialmente práctica, no debe mezclarse con la pastoral de los pueblos originarios, que es competencia irrenunciable de los obispos, y que tiene sus propios objetivos y su propia metodología.

9. Podría suceder que en la interpretación de campo se encuentren ritos que se asemejen por su forma y/o contenido a los ya en uso en la Iglesia Católica. Antes de poderlos emplear en la liturgia, es necesario observar los pasos que establece la autoridad eclesiástica al respecto.

10. Es necesario mantener el proceso de discernimiento de la Teología India. Los diálogos teológicos deben avanzar en la clarificación de temas centrales de nuestra fe y su expresión en las culturas originarias, como son la Revelación, los nombres de Dios, la Creación, la Soteriología, etc., con apoyo del CELAM y la Congregación para la Doctrina de la Fe.

11.Conviene que quienes impulsan la Teología India elaboren, conforme a sus propios métodos, investigaciones sobre cómo el camino salvador de Dios se ha manifestado y está presente en las diferentes expresiones culturales de los pueblos originarios, guiados siempre por las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia.

12. Estos criterios son orientativos, y no cierran el camino de un diálogo teológico amplio, plural, para el mutuo enriquecimiento. La investigación teológica necesita una “adecuada libertad” para avanzar en el conocimiento de Dios y en su proyecto de salvación, con sus diversas manifestaciones en las culturas de los pueblos.

Si deseamos continuar con la reflexión, dando verdaderos pasos adelante, sin estancarnos y sin regresar a los mismos temas que quedan siempre sin la debida aclaración, es indispensable tomar muy en serio estos criterios que he descrito antes.

Sólo así la Teología India podrá encontrar su propio lugar en el concierto de las teologías católicas y podrá contribuir concretamente tanto a la Iglesia universal como a los pueblos originarios, a quienes desea acompañar y cuya sabiduría desea poner de manifiesto a la humanidad.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas, México
Responsable de la Dimensión de Pastoral de la Cultura en la CEM

Coordinador del V Simposio de Teología India

Mensaje de los participantes del Encuentro de Pastoral de Familia y Vida


CELAM


Como fruto de este Encuentro se hizo un compromiso para renovar e intensificar el acompañamiento pastoral a las familias, estableciendo nuevas formas de colaboración.


1. Los Obispos, Presbíteros y Laicos responsables de la Pastoral Familiar y de la Pastoral de la Vida en Latinoamérica y el Caribe, reunidos en el Encuentro Pastoral de Familia y Vida, organizado por el Consejo Pontificio para la Familia y el Departamento de Familia y Vida del CELAM, del 29 al 31 de marzo de 2011 en la Ciudad de Bogotá, Colombia, saludamos a todas las familias del continente con esperanza y amor.


2. Agradecemos al Santo Padre Benedicto XVI por sus palabras de estímulo enviadas a través del Mensaje dirigido al Emmo. Sr. Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, que nos manifiesta su cercanía, cariño y preocupación por la familia, “que es el valor más querido por los pueblos de estas nobles tierras” (Carta del Santo Padre Benedicto XVI al Cardenal Ennio Antonelli, 28 de marzo de 2011). Valoramos la presencia del Sr. Cardenal Antonelli, del Secretario del Consejo Pontificio para la Familia Mons. Jean Laffitte y sus colaboradores que, junto con los Obispos, sacerdotes y laicos que trabajamos a favor de la familia y de la vida en esta región, ha hecho de este encuentro una ocasión para vivir juntos una apasionada experiencia eclesial.


3. En este Encuentro hemos tenido oportunidad de realizar un intenso trabajo para analizar la realidad de la familia y de la vida. Constatamos, desde los hechos, que una y otra pasan por una situación de verdadera emergencia, debido a fuerzas que la distorsionan y la alejan del proyecto original de Dios. Se ha conocido también el trabajo arduo que están realizando las Conferencias Episcopales para la promoción y defensa de los valores sagrados presentes en el matrimonio, la familia y la vida, no sólo al interior de la Iglesia sino también en el ámbito legislativo, de la medicina y de la ética.


4. Si bien en muchos países existen legislaciones que apoyan la vida, sigue siendo muy elevado el número de los abortos a nivel mundial. Ante esto renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando con fe, esperanza y dedicación en el servicio que prestamos a la humanización de la sociedad mediante la promoción y defensa de la institución familiar y del don de la vida. Animamos la creación de comités para la promoción y defensa de la vida a nivel de las diócesis y las parroquias.


5. En nuestro Encuentro se reafirmó que la familia es verdadero sujeto de evangelización y apostolado para anunciar, celebrar y servir la Buena Nueva del matrimonio, la familia y la vida pues: “Jesús mismo ha querido incluir el matrimonio entre las instituciones de su Reino (cf. Mt 19,4-8), elevando a sacramento lo que originariamente está inscrito en la naturaleza humana” (Exhortación Apostólica Verbum Domini, 85). Esto nos compromete a ayudar pastoralmente a las familias para que, desde la pedagogía de la santidad y del amor, frutos de un encuentro vivo con Jesucristo, y mediante su testimonio como familias cristianas, sean un foco de irradiación de una nueva educación para descubrir las maravillas de Dios, sobre todo en el amor esponsal del hombre y la mujer al que fue confiada la vida.


6. Como fruto del Encuentro nos comprometemos a renovar e intensificar nuestro acompañamiento pastoral a las familias. Un primer paso para ello, fue el establecer nuevas formas de colaboración entre las Comisiones Episcopales Nacionales para la Familia y la Vida, el Departamento de Familia y Vida del CELAM así como con el Consejo Pontificio para la Familia. Con este fin estimulamos el fortalecimiento de la catequesis de iniciación cristiana, la preparación para la vida conyugal y familiar destacando la educación para el amor que permita reconocer el verdadero significado de la sexualidad, la seria preparación al matrimonio, la formación permanente de los cónyuges después del matrimonio, la constitución de asociaciones de familia para tener una presencia activa en el seno de la sociedad, y una pastoral familiar de procesos más que de actividades aisladas, que elabore proyectos a largo plazo con visión y esperanza: “La acción pastoral de la Iglesia debe ser progresiva, incluso en el sentido de que debe seguir a la familia, acompañándola paso a paso en las diversas etapas de su formación y de su desarrollo” (Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 65). Invitamos especialmente a los obispos, sacerdotes y diáconos y agentes de pastoral familiar y de la vida a redescubrir la belleza de la institución familiar, del don de los hijos y la alegría en el compromiso de difundir el esplendor de esta verdad, especialmente mediante su testimonio de adhesión al Evangelio, para subrayar la relación entre Palabra de Dios, matrimonio y familia cristiana.


7. Queremos expresar toda la gratitud de la Iglesia hacia los esposos y las familias que ofrecen un ejemplo creíble y atrayente de empeño en su santificación, haciendo espiritual y humanamente fecundas sus actividades a través de su participación en la vida de la gracia, especialmente en la Eucaristía y en la reconciliación sacramental.


8. A las familias desunidas y heridas por la vida, a los que sufren la prueba de la división, de la separación o del divorcio, queremos expresarles nuestra profunda cercanía y manifestar nuestra convicción de que el Señor tiene para ellos un amor particular y que no deja de ofrecerles los tesoros infinitos de su misericordia.


9. Les animamos a ustedes, jóvenes, a estar abiertos al amor que es siempre una buena noticia. Dios participa de su alegría. El encuentro entre su amor y el Amor de Dios se realiza en el sacramento del matrimonio, consorcio de amor fiel y duradero entre un hombre y una mujer abierto a la vida, en el cual ustedes encontrarán la plenitud de su amor. ¡No tengan miedo a vivir la vocación al matrimonio! 10. Con María, tenemos la certeza de que para Dios nada es imposible y que: “ningún esfuerzo será inútil para fomentar cuanto contribuya a que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad” (Carta del Santo Padre Benedicto XVI…). Ponemos los frutos de este trabajo en las manos de nuestra Señora de Guadalupe, Maestra y Servidora del amor de los esposos e Icono de la sacralidad de la vida quien, mostrando primero la belleza del Dios de la Vida, anima a Juan Diego a ser mensajero de la verdad y bondad inherentes a ella.


Dado en la ciudad de Bogotá de Santa Fe, Sede de nuestro encuentro, a los 31 días del mes de marzo de 2011.


Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo de Managua y presidente del Departamento de Familia y Vida del CELAM


Mons. Germán Trajano Pavón Puente, obispo de Ambato, responsable de la Sección de Familia del CELAM


Mons. Antonio Augusto Dias Duarte, obispo Auxiliar de Rio de Janeiro y responsable de la Sección Vida del CELAM


Mons. Mariano José Parra Sandoval, obispo de Ciudad Guyana y responsable de Juventud del CELAM